Aburrimiento
a las 0:34- ¿Hace cuanto que nos conocemos?
- Tres o cuatro años ¿Por?
- Nada, que me aburrís, y quería sacar un promedio de cuanto, más o menos, me toma aburrirme de una persona que encontraba sumamente entretenida.
- Me alegra que tengas un pequeño proyectito de “promedios”.
- ¿Eso es todo?
- ¿Todo el qué?
- Acabo de decir que me aburrís, quizás que me tenés harta y que no te banco mas. Y vos me felicitas. No te entiendo, realmente sacas lo peor de mí.
- ¿Sabes qué pasa? Yo hice un par de promedios respecto a vos hace un par de años atrás.
- ¿Y qué descubriste?
- Tengo estimaciones bastante acertadas sobre tu conducta. No me sorprende que me salgas con esto porque en el pasado me pregunte “¿Cuándo le tomara aburrirse de mí?”, luego imagine toda la discusión, o pelea que generaríamos y bla bla bla, medio como que no me sorprendió para nada el asunto que planteas.
- ¿Calculaste que te diría esto, o algo así, en determinado tiempo, estimaste mis preguntas, amagaste con posibles respuestas, no obtuviste, en tu enferma y maquiavélica cabeza, una respuesta acertada, entonces le restaste importancia, como asumiendo que si tiene que pasar, pasara, es irrevocable?
- Si, masomenos eso.
- Y no se te ocurrió evitar el hecho de NO aburrirme y ya.
- ¿Cómo?
- Mantenerme entretenida, no aburrirme, en vez de dejarte llevar por la corriente, como de hecho, hiciste. Quizás así ibas a romper o prolongar el promedio. Un poco mas de expectativa.
- Bueno, no.
- No se te ocurrió…
- No
- Y aquí estamos.
- Si
- Y entonces…
- Se me ocurre preguntar… si dispones de otros 3 o 4 años, más.
- Mmn.
- Por algo expusiste el tema, otra se hubiera ido, sin más.
- Puede que sí, de hecho, esta discusión no estuvo mal.
- Bueno, yo la perdí.
- Si, a eso iba.
- Y no fue una discusión, me parece que fue un debate.
- Me voy.
- No, mentira… vení.
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