Cuando



- ¿Cuándo te diste cuenta que estabas enamorado de mi?
- Segundos después de nuestras primeras palabras.
- Lo primero que me dijiste fue: “¿Queres ser mi novia?” y no te dije que si, precisamente.
- Bueno, tenés que saber que antes de vos, yo le decía eso a todas.
- Ah, pero mira tú, qué curioso.
- No te enojes, déjame explicarte.
- Espero por tu bien, que te logres explicar.
- Se lo decía a todas las que conocía, pero no esperaba más reacción que una risa o un “Ni en pedo, salame”. De hecho, lo decía por decir, no quería novia.
- Hasta que me cruzaste.
- No exactamente, te vi, “Una más para la colección” me dije.
- No te estás ayudando ¿Sabes? Vos crees que si… pero te estás embarrando…
- Déjame continuar.
- Ok
- Como te decía, no quería novia, quería joder, sorprender a las muchachas, hacerlas reír, que se yo. Era un tarado.
- “¿Era?”
- No simules estar enojada, por lo menos, hasta el final de la historia.
- Bueno… pero posta que sos jodido.
- Lo sé.
- Proseguí.
- Como te decía, todas reaccionaban más o menos igual. Intuir que iban a responder las dejaba a mi merced.
- Oh, que heroico.
- ¿Estás enojada de verdad?
- No, siempre quise ser actriz. Practicaba la Burla Sarcástica.
- Se paciente, sé que me preguntaste esperando escuchar algo romántico.
- Ah, menos mal que sabias. No me quiero imaginar si no te dabas cuenta ¿Me cagabas a trompadas directamente?
- Primero soy sincero, luego romántico.
- Estas cosas se avisan.
- Como sea, les tiraba un “¿Queres ser mi novia?” a cualquiera, segundos o un rato después de conocerlas. Y te vi a vos. Y ni me lo pensé, te lo dije así. Y vos me miraste largo rato. Y me respondiste: “Lo tendría que pensar, analizar, conocerte, y vos tendrías que enamorarme, con toda tu fuerza, luchar por mí. Hacerme sentir que yo valgo mucho la pena”. Y ahí me rompiste todos los esquemas. Y tan mal no me salió ¿No?
- Bueno, de casualidad que estamos juntos, es verdad.
- Dale, no seas mala… Y vos, ¿Cuando te diste cuenta que estabas enamorada de mi?
- Después que te dije eso, me gusto lo que me respondiste.
- Y te enamoraste…
- No, obviamente, no te acordas que dijiste.
- Bueno, lo admito, no.
- “Me acabo de enamorar de vos. No dejes que me olvide de esto jamás.”
- ¿Eso dije? Soy un amor.
- Si, y no me avisaste que tenías Alzheimer.
- Pero entonces… ¿Cuando te diste cuenta que estabas enamorada?
- Hoy
- Llevamos saliendo año y medio.
- Y ayer.
- Ahora sos vos la que no se está ayudando.
- No sé cuando me di cuenta. No suelo ser admiradora de la unión de palabras y sentimientos. Solo sé, que todos los días me despierto, te veo ahí, tirado, roncando con medio cuerpo fuera de la cama, las sabanas en el piso, baba en la almohada. Y es ahí, cuando no puedo evitar pensar lo enamorada que estoy de vos.
- Ves que haces eso.
- ¿Qué hago qué?
- Me rompes todos los esquemas.
- Espero que algún día me perdones. Tarado.
- No te perdono. Rompe mis cosas cuando quieras.
- ¿Hace cuanto que no…?
- Un par de horas.
- Bueno, entonces es hora, decímelo.
- Te amo
- Yo también, te amo.
- ¿No somos muy cursis amor?
- Un poco tirando a bastante… ¿Pero quién se va a enterar?
Leer más...