Leti

- Te conozco desde… la primaria ¿No?

- Si, perdóname por eso, sabes.

- No fue tu culpa, nuestros padres, el destino, el azar.

- De igual manera siento que todo hubiera sido mejor si ibas a Primero “B” y yo me quedaba en el “A”.

- Claro, así te quedabas con Leti.

- Bueno, voy yo al “B” y vos te quedas en el “A”.

- Ay, el señor es un caballero que jamás pelearía con un amigo por una dama.

- No estaba “tan” buena.

- Bueno, boludo, teníamos seis años.

- Yo cinco

- ¿Y cómo te dejaron entrar?

- La maestra estaba enamorada de mí.

- Claro.

- Además, habría que buscar a la tal Leti para ver como… están las cosas. ¿No?

- Dale, decile a tu señora que empiece a buscar en la guía telefónica y yo le digo a la mía que busque en internet.

- “Amor, estoy buscando un viejo amor de la primaria para ver si esta re buena o no. ¿Me ayudas?”

- ¿Sabes que es lo peor? Que nos ayudarían, las muy forras.

- Verdad es. ¿Hicimos mal en casarnos?

- Yo me quería casar con Leti.

- Yo le prometí casarnos de grandes.

- No me contaste eso.

- Tú sabes, un caballero jamás cuenta sus andanzas con las damas.

- Bueno, señor Caballero, no ha cumplido con su promesa, está casado con esa harpía, hija de medusa.

- Tiene un pelo bárbaro, no lo podes negar.

- Haceme caso cuando te digo que por algo ya nadie se hace la permanente.

- Sabes muchas cosas de mujeres, peinados y cosas así ¿Algo escalofriante que me quieras contar?

- ¿Te réferis a si estoy enamorado de vos o no?

- Ya me pusiste nervioso.

- Si sos homofóbico no deberías hacer chistes al respecto.

- Gracias Pa.

- Cuando quieras, hijo.

- Leti…

- Ah... Leticia…

- ¿Uno está realmente enamorado a esa edad?

- Ponele que sí. Me parece, inclusive, que es el amor más puro que hay.

- Explicación, ya.

- Quiero decir, a los seis años, o cinco, no tenés presente el factor sexo, no le queres “dar”, no te excita... No, nada de eso.

- Es verdad, la queres tomar de la mano y ponerte colorado.

- Ir los dos solos a jugar a la plaza.

- Enojarte si tus compañeros los cargan.

- Pegarle al gil que dijo que ella era tonta.

- Hacerle la tarea.

- ¿Le hiciste la tarea?

- Bueno…

- Era tonta de verdad…

- No te permito.

- Además ¿Qué importa si era tonta?

- ¿Vos decís que, porque era linda, ya alcanzaba para el resto de sus días?

- Aja

- Que injusta la vida. Yo quería ser bonito y tonto.

- Bueno, para mi sos lindo, y bastante pelotudo.

- Dale con los chistes.

- ¿El salame de Gustavo no estaba enamorado también de Leti?

- ¿Gusti, gustin?

- Se

- ¿Cómo te acordas de semejante personaje? Agradecí a dios haberlo perdido después de 7mo.

- Le pegue un par de veces. Lo recuerdo por el temita karma.

- Te robaron el coche… porque cuando eras pequeño le pegaste a Gusti gustin. ¿Esa es tu teoría?

- Me robaron 2 veces, y 2 veces le pegue a Gusti Gustin.

- La teoría del caos en su modo más perverso.

- Y además viene al caso, porque el también estaba enamorado de Leti. Por eso le pegue. Me parece.

- Para mí la violencia está plenamente justificada cuando hay amor de por medio.

- Tengo dos palabras para vos, que podes encontrar en cualquier diario: Crímenes pasionales.

- Ah, no, eso no los conté. Réstale, entonces, importancia a mis palabras anteriores.

- Siempre lo hago.

- Te quiero.

- No me jodas.

- Paga que nos vamos.

- ¡Mozo!



- ¿Averiguaste?

- Si, no lo vas a poder creer.

- ¿Qué?

- Es hermosa, te traje una foto.

- Guau.

- Si, y está casada.

- No me digas mas, no me interesa.

- Te interesa, si.

- No, no lo hagas

- Se caso con Gusti Gustin.

- La puta madre.

- Ponele que fue porque le pegaste, lograste que ella lo quiera cuidar para toda la vida.

- Maldito karma.

- Lo que demuestra que era tonta de verdad.

- Todo hubiera sido mejor si yo hubiera ido a Primero “B”.

- Bah, culpa de nuestros padres, el destino, el azar.

Leer más...

Lindo...

- ¿Qué es, para vos, el amor?

- El amor… es… lindo.

- ¿Eh?

- Sí, eso, el amor es lindo.

- Te tomo un minuto llegar a esa conclusión, porque la pensaste, te vi, cerraste el ojo izquierdo y el derecho mirando como perdido hacia arriba, e hiciste “esa” mueca pensadora, tan típica de vos.

- Vos pensas mucho.

- No, o a lo mejor sí, pero no es este el caso, me gustaría una respuesta sincera y elocuente de lo que realmente crees que es el amor, esto que tenemos, “Esto”, no puede ser catalogado como “Lindo” y nada más. O por lo menos, no para mí.

- Bueno, señor, dígame usted: ¿Que cree que es el amor? Bríndeme un ejemplo, así esta boluda lo puede seguir.

- No te dije boluda.

- Lo pensaste.

- Que no.

- Hablamos de gestos que uno hace cuando piensa, ¿Queres? Lo analizamos como vos haces y quedas como un salame ¿Dale?

- No, mejor, te digo, que pienso yo que es el amor.

- Espera que te voy a buscar un vaso de agua.

- Graciosa.

- Lo decía en serio. Te va a dar sed a los 20 minutos del discurso. Te conozco amor ¿Porque te extrañas así?

- Bueno, mejor un vaso de jugo.

- El niño tiene sed y no hay naranjas.

- Si te vas a burlar no te digo nada entonces.

- Ya voy… tranquilo.

- Acá esta, bueno, decime, enamórame.

- Pensé que ya te había enamorado.

- Bueno, todos los días me tenés que enamorar un poco más.

- ¿Es un aviso? ¿Una amenaza? ¿Un ultimátum?

- No, paranoico de mierda, es algo lindo.

- Otra vez con eso.

- Explícate vos y convénceme a mí.

- Yo lo pienso al amor…

- ¿De verdad? ¿No te dan ganas de sentirlo y ya?

- “Me daba asco pensar así, una vez más estar pensando todo lo que a los demás les bastaba sentir”

- ¿Y eso?

- Una frase de un cuento de Cortázar.

- ¿El de los Cronopios?

- Ese

- Bueno, no te cuelgues, decime.

- ¿En que me quede?

- Bueno, apenas habías empezado… algo así como: “YO creo que EL AMOR…”

- ¿Con ese énfasis pedante? ¿Con esa arrogancia? ¿Así comencé a hablar de lo que yo creo que es el amor, nuestro amor?

- Bueno, no. Me estaba burlando, perdóname. Pensé que ibas a hablar del amor, en general, no del nuestro. Perdóname.

- Bueno, abrázame que te cuento.

- Abrázame vos a mí.

- Pucha.

- Contame, que pensaste…

- Lo pienso, al amor, medito en el, en vos y en lo nuestro. Y creo que es un poco un montón de cosas. Me parece que es libertad, y también siento que yo mismo corto las puntas de mis alas.
Siento que mi vida no vale nada, si la comparo con la tuya, que tranquilamente me dejaría morir para que vos vivas, yo te daría mi salvavidas.
Pero también me surge, a veces, que quiero vivir y hacer cosas fantásticas para que vos me quieras, me admires, y si me detengo a pensar en él porque quiero que me admires descubro mi amor propio. Mi ego. Entonces ahí me da bronca el amor.
Y a lo mejor en esos momentos, venís, o me gritas desde la cocina que me queres, o que encontraste otro de mis avioncitos de papel, y me gritas con ternura porque sabes que soy un colgado y medio que soy un nene, también.
Y eso es algo que no busque adrede, que no hice a propósito. Mis avioncitos son míos, y a vos te gustan.
Y me nace acá dentro como un… que se yo, un calorcito embriagante.
Y ahí quiero ser inmortal, quiero estar para siempre con vos.
Pero pienso en el tiempo, en las distancias, y sé, que algún día esto se va a terminar, porque todo termina, entonces me duele.
El amor me duele y todo se vuelve tan caótico. Me mareo. Me quedo vacio. Me gusta.
Después te veo o te imagino, desnuda, bajo las sabanas, esperándome, todas las noches. Y ahí no sé qué pensar, me cuesta pero me encanta no pensar. Por ahí anda el amor…
¿No?
Es confusión, es claridad, es libertad, es ser tu esclavo. Es dolor y alegría. Tan caótico… tan… ¿Qué haces?

- Te doy un beso.

- Sí, pero… ¿Porque ahora?

- ¿Qué pensas del beso?

- Fue lindo.

- Punto final.

Leer más...