El pass



- Y me das tu contraseña así… ¿Sin más?

- Se.

- ¿Como diciendo que no tenés nada que ocultar?

- En realidad me es indiferente que encuentres algo “macabro” o no. A lo que voy es que no me interesa tu posible reacción a partir de cualquier suceso que vos misma te organices.

- No podes ser tan forro.

- ¿Porque soy yo el forro, si sos vos, la que entro con “mi” contraseña a “mi” mail?

- Pero vos me la acabas de dar.

- Bueno, justamente.

- Bueno, ¿Qué? Encima todavía no entre, ni sé si lo voy a hacer.

- En algún momento, creo que lo harás. Esto de la curiosidad es bastante fuerte en las mujeres.

- Entonces me estas probando ¿Jugas conmigo? ¿Me pones pruebas para evaluar mi reacción? ¿No confías en mí?

- Confió ciegamente en vos…

- ¿Entonces?

- … Confió ciegamente en que vas a entrar a mi mail, también.

- No voy a entrar.

- Si, lo vas a hacer, no ahora, pero en algún momento, esta charla no hace más que despertar más y más tu curiosidad.

- No, cámbiala. Y no me la digas.

- No la voy a cambiar.

- Entonces me la voy a olvidar.

- No creo. Como vas a hacer para olvidarte de tu nombre.

- Es un juego cruel, el tuyo.

- Es como yo creo que es el amor.

- Y es muy lindo que tu pass sea mi nombre.

- Sí, soy toda ternura.



2 comentarios:

Unknown dijo...

jajajaj tramposo

ok ok ok... soy german dijo...

con fotito queda mas piola, la da mas onda a la cosa!

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